24h
Nunca dos números completamente relacionados con el tiempo que dura un día, le habían parecido tan largos. Haciéndo una mirada introspectiva analiza lo que ha hecho cuando en la cama parece estar canviando el dia según los parámetros de la razón, ya que en evidencia empírica un minuto no se difiere demasiado del otro. ¿Piensas en el tiempo o en lo que has vivido hoy?- se cuestiona durante un instante… quizás las dos cosas a la vez, quizás no piensa más que en sueños.
Reflexionando repasa esas 24 horas, donde empezó dentro de la cama, caliente y tranquilo, para salir al sonar el despertador estirado por la mano de la rutina y de lo que es necesario hacer. Las horas siguientes le aparecen difusas, esta seguro de que empezó a andar, a hablar con la gente, pero es incapaz de determinar en qué momento se produjo. Al mediodía recuerda haber estado con unos conocidos, de los cuales ya ni el nombre sabe. Mas tarde pensó que otra noche dormirquien creía su chica le había dejado.
Hacia las seis deambulaba por los bares del barrio emborrachandose, incluso haciendo botellón para ahorrar algun dinero. Las horas seguían corriendo, y le parecía que los acontecimientos corrían demasiado, chicas por todas partes con las que mantenía relaciones esporádicas, amigos d’embriagez que ya no volvería a ver, litros de alcohol, libros que leía entre bar y bar… Al final, hacia las diez de la noche una llamada de sus amigos, tenían una chica para conocer. Miradas cruzadas, serenidad retomada, sonrisa volviendo y una sensación de querer retomar la vida que le perturbaba.
Esas habían sido sus 24 horas… ahora ya cambiaba de día y otra vez la cama estaba cálida, pero no solitaria.

