Encima del Escenario
Hoy explicaré las sensaciones que se sienten al estar encima de un escenario, ya sea como actor o como músico, dos tipos de experiencias muy distintas aunque parezca mentira.
Tras años actuando a nivel amateur en una entidad del barrio, las experiencias y las anécdotas se han ido sumando en los recuerdos. Algunas han sido buenas, otras increíbles y siempre hay las que no quisieras que se volvieran a repetir. Aún así, subir a un escenario representa para muchos una de las mejores vías de escape del tedio de lo cotidiano. Además de que hay unos puntos que siempre se repiten, unas sensaciones que te permiten saber que por unos instantes estas vivo.
Ser capaz de transmitir sentimientos a las personas es una de las cosas más difíciles de hacer, supongo que cuando amamos a alguien es porque conseguimos precisamente esto con una persona cuya confianza es enorme. Pero en el teatro debes transmitirlo ante el desconocido mediante la expresión, la acción y, sobretodo, tu construcción del personaje. De entre muchos personajes que he hecho recuerdo especialmente a un maltratador, por la dificultad de estar en diálogo constante durante media hora, con una gran tensión psicológica entre la pareja que lograba poner al público en la piel de la acción dejando de ser meros espectadores pasivos. Cuando esto pasa, el actor y la actriz reciben del espectador una fuerza, una empatía o odio que se sobrepone a cualquier otra sensación. Una energía que te llena tanto la autoestima que al final, cuando llega el saludo, no sabes muy bien si reír, llorar de alegría o abrazar a todos agradeciéndoles sus aplausos.
Por otro lado hay el escenario musical. Bastante diferente al teatro en los casos que he vivido.
Aunque para poder hacer reaccionar al espectador de un concierto de música bailable sean necesarios puntos del teatro como ahora ser cercano, transmitir alegría y fuerza, por entremedio hay la música que es lo que interesa al público. En este caso la experiencia me ha enseñado que para hacer reaccionar al público se tiene que ir al 100% desde el inicio, sin miedo a la inactividad de los que miran, porque tarde o temprano se dejaran llevar por esa fuerza; sean diez o ciento veinte. Entonces llega el momento en el cuál ves a toda la gente bailando, disfrutando aunque no sea su estilo más querido, situación de catarsis colectiva en el escenario y debajo, situación en que un escalofrío recorre todo tu cuerpo que te hace impulsar aun más fuerza al público que ellos te devolverán, creando un circulo que crece sin parar. Al finalizar estas tan pletórico que crees que eres capaz de hacer cualquier cosa. Aunque si no se da reacción del público, solo te quedas con la sensación de haber compartido con tus compañeros de grupo un buen rato, pero con mal sabor de boca.
Para finalizar con la exposición animar a los lectores de este blog que se sientan hartos de ser fantasmas errantes aplastados por la rutina, que suban a un escenario que al final la satisfacción de ver tu trabajo recompensado con un aplauso probablemente vale mucho más que cualquier otra cosa.
20-N:¿Nada a votar?
Este Domingo hay elecciones generales al estado español. Elecciones donde las redes sociales han aparecido por fin como otro punto caliente de campaña, con una creciente aparición de enlaces, imágenes y comentarios variopintos sobre la política, los partidos y la necesidad o no de votar. Y de aquí surge mi duda, ¿no se decide nada en España el 20-N?
No lo sé.
Todos damos por hecho la victoria del PP, la caída del PSOE y la subida de algunos partidos minoritarios. Parece ser que las elecciones autonómicas de Cataluña fueron un reflejo de lo que pasará el 20-N. Esta es la visión que viene desde las encuestas del CIS. Visto así, la sensación que nos puede llegar al electorado abstencionista es que no vale para nada votar, si el resultado será continuar con un bipartidismo alimentado por los medios de comunicación, tal como se demostró en el único debate televisado donde se apartaron los otros grupos parlamentarios. Si creo que uno de los peores males de la democracia es la falta de proximidad y pluralidad, ¿que hago votando? ¿No es mejor hacer ver mi disconformidad con la abstención?
No.
Esta opción da alas al bipartidismo, por eso no es la mejor opción. El castigo al PP-PSOE solo lo podemos hacer notar con una participación alta y con dos opciones en la mano: nulo o partido minoritario. Pero aquí hay una gran duda: ¿seguro? ¿O es todo una maniobra de estos partidos con tal de ganar votos? ¿Puede ser que haya un engaño promocionado desde las redes sociales, una campaña electoral disfrazada de anonimato que nos este animando a hacer esto? Es el peligro de las redes sociales. (Si os fijaís en la imagen del encabezamiento, dos de los que estan trabajando son cabezas de lista del PSOE, curioso ¿no?)
Por lo que hace a la cuestión de fondo, sobre si se decide o no alguna cosa este domingo, y en vistas de hacia donde nos lleva la crisis de los mercados financieros, es probable que la respuesta sea que no. No decidimos nada porque Europa decidirá por nosotros una vez superamos la barrera del 7% de la deuda española. Tal como se ha visto en Grecia, Portugal e Italia. Ganará el PP y al cabo de unas semanas el gobierno deberá disolverse por no conseguir encauzar la economía de nuestro país. Es decir, puede ser que pase lo que pase, al final serán los mercados quienes decidirán: los estados son tristes títeres del poder económico.
Como conclusión, si es que tengo alguna, recordaré que no somos una democracia, sino un liberalismo democrático, donde el pueblo decide cada cierto tiempo cual será el mejor gestor de los recursos del país, sin opción a escoger, por ejemplo, cual es el gestor que no queremos que dirija nuestro país… opción que sí que demostraría a los partidos mayoritarios el descontentamiento real hacia sus programas electorales, ya que son muchas las personas que tienen claro a quien no quieren al gobierno, pero no saben decidir quién sí.
Prensa Seria
Del sueño a la realidad

“El grupo informático francés Additeam organizará un torneo de póquer para reclutar a 60 nuevos ingenieros, explicó ayer un portavoz de la empresa. El póquer requiere “capacidad de control, de análisis y de estrategia”, unos atributos que encajan con el perfil que buscan.”
Es tal el boom que está causando el mundo del póquer en la sociedad y sus variantes, que hemos llegado a utilizar esta afición (comparada ya al ajedrez) para medir ciertas cualidades de las personas, tal examen psicotécnico.
El caso de esta empresa francesa, aunque roce el guión de cualquier película, no va desencaminada en aprovechar las características de este juego para calibrar las aptitudes de los participantes de forma segura. Las cualidades que debe tener un buen jugador de póquer son muy apreciadas en la vida cotidiana: autocontrol, capacidad de análisis, resolución de conflictos, o administración de recursos, son algunas de ellas, las cuáles son muy valoradas positivamente por las empresas.
Incluso, entre los nuevos ricos encotramos que el póquer tiene mucho que decir. De un lado, los grandes jugadores amasan fortunas crecientes, y de otro, las compañías con sedes en paraísos fiscales (como la Isla de Mann) están atemorizando y haciendo temblar a la poderosa banca y las grandes multinacionales líderes en riquezas. Quién sabe si estaremos ante un cambio de poderes monetarios…Se acerca la autarquía del ciudadano jugador de póquer o el totalitarismo de Pokerstars y Negreanu, Phil Ivey and company…
Y es que no hay nada como darle a la gente la ‘ilusión‘* de hacerse rico con poco dinero y jugando a un juego. El sueño de cualquier hijo de vecino, enriquecerse rápido y de forma amena. Y es gracias a este sueño depositado en las mentes ajenas, que los grandes jugadores acumulan los pobres ahorros de cientos de miles de amateurs jugadores llenos de esa ilusión.
* Ilusión: Concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por el engaño de los sentidos. Esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo.
Quién sabe si en breve vemos un concurso de parchís para ser político. Ya que jugando al parchís se sabe contar y esto, ahora que parece que no saben hacerlo muy bien los políticos con la dichosa crisis, puede ser una aptitud muy valorada.
Sospirs d’Estiu
L’arribada del fred s’aproxima i els records del llarg estiu passat sorgeixen com a sospirs d’enyorança. Sembla ser que mai estarem contents, quan la xafogor ens ofegava els pensaments volíem sentir les carícies de la pluja i el vent, veure les fulles dels arbres caient. Ara que la tardor avança ràpidament, pensem en la tranquil·litat dels paisatges banyats pel Sol.
Fum, vapor, humitat que surt d’entre tasses de cafè. Olles en ebullició i arbres prenen el Sol després d’una nit freda, llarga, de tremolors i recerca d’una opció per tal d’entrar en calor entre la roba que correteja per dins la tenda.
Corriols curts, entre avets i pins negres, galls fers amagats darrere de mates que creixen més enllà d’un riu que neix dels estanys glacials pirinencs, els acompanyants del nostre camí fins a les alçades on la naturalesa, les muntanyes arestes, ens mostren el significat del mot sublim.
Parets verticals i pedres, més pedres, tarteres on els isards hores abans corretejaven, menjaven, xerraven tot esperant la nostra arribada. Envoltats de llocs feréstecs, cercarem un lloc on poder menjar el nostre entrepà, i uns ulls famolencs que ens semblen observar.
Dinars d’altura sota la mirada d’una àguila.
Dinars d’altura lluny de la nostra civilització.
Prats d’alta muntanya, herbes groguenques pel Sol, descens ràpid, mirades atònites de caminadors. Ella és cosa passada, tal com les boires que tapaven les nostres petjades aquest matí, núvols que fugen empesos pel vent de l’oblit.
I per cada passa, una cançó de Manel que sembla que no pari de sonar dins del meu cap.
Acerca de la Cooperación
Desde el secuestro de dos cooperantes españolas de Médicos sin Fronteras a Kenia que doy vueltas al asunto de la ayuda que dan las oenegés al tercer mundo. ¿Por qué secuestrar a voluntarios? ¿Somos unos etnocentristas?¿Vale la pena esa ayuda?
Cada pregunta tiene, por supuesto, su respuesta más o menos lógica, aunque a veces no sea la que queramos escuchar o leer. Es evidente que para desestabilizar los gobiernos, los grupos terroristas harán todo lo posible para conseguirlo y si además obtienen cobertura mediática internacional, mejor. Occidente es así, nos recordamos del tercer mundo cuando nos afecta directamente… ¿quién recuerda los piratas de Somalia asaltando barcos?¿Y los gihadistas del Sáhara?¿Y la angruna en el cuerno de África? Pocos. Ahora los españoles tenemos la mirada puesta en la frontera entre Kenia y Somalia hasta que este problema haya pasado. Así pues que secuestren cooperantes extranjeros y no personas del mismo país tiene como principal función la difusión internacional del grupo terrorista por un lado, y la posible recepción de dinero por el otro.
Por lo que se refiere a la segunda cuestión, si, somos unos etnocentristas. La función de las oenegés y otros organismos gubernamentales es la de ayudar a aquellos países que nosotros mismos durante el colonialismo destruimos y expoliamos. Como buenos cristianos que somos culturalmente, nos vemos obligados a creer que sin nuestra ayuda no se pueden valer solos. Supongo que los remordimientos de dividir un continente entero en lineas rectas sin tener en cuenta los conflictos tribales que hacen de África lo que es actualmente, a saber, una lucha constante en casi todas las fronteras entre etnias distintas que quieren recuperar su territorio histórico; y de vender los excedentes de armamento alimentando estos conflictos, lleva a Occidente a creerse superior intentando dar limosna y ayuda a los pobres muertos de hambre que no son capaces ni de instaurar el magnífico liberalismo democrático.
Pese a todo eso, esta ayuda es necesaria si son los propios habitantes quienes la requieren. A ejemplo de esto recuerdo una experiencia que tuvo un profesor siendo cooperante en la India. Fue a construir una cañería para que un pueblo tuviese agua corriente (esa comodidad tan occidental), al cabo de un año volvieron y vieron que la habían boicoteado. Tras preguntar les explicaron que fueron las mujeres del pueblo las causantes y que lo habían hecho porque ese paseo de 15 km diarios les permitían estar solas para hablar, además de ser uno de los pocos trabajos que podían realizar autónomamente. Moraleja: Nuestra ayuda es necesaria en algunos términos (hospitales, escuelas…), pero en otros deberíamos preguntar antes de actuar, porque a lo mejor a un pueblo nómada no le interesa para nada tener una aldea, pero si que pueda pasar de una frontera a otra sin encontrarse con un conflicto armado o un campo de minas. Leer más…
¿Cómo Ser un Buen Asesino en Serie?
A lo largo de la historia ha habido un tema recurrente en la literatura, el cine o algunas series de televisión: Los Asesinos en Serie. En este post daremos las claves necesarias para llegar a ser uno de ellos.
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Tener un trauma (infantil o no) que te lleve a un problema psicológico. La mayoría de los asesinos no lo son por naturaleza, siempre tiene una causa su problema que quizás se pueda resolver.
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Tener un saber muy especializado sobre algun tema, cuanto mas raro mejor, por ejemplo ser aficionado al maquetismo. Esta afición te permitirá darle un poco más de gracia a tus montajes ya que tendrá relación directa con tu forma de actuar. Además de ser capaz de vigilar a las víctimas durante días sin que ellas se enteren ya sea en una gran ciudad omo en un pueblo de 15 habitantes.
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Ser perseguido por un detective y un equipo que te analizará tras haber matado a varias víctimas, pero que seguro que te detendrán con las manos en la masa solamente cuando te equivoques.
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Tener una mente retorcida con pensamientos claros y reflexiones sobre la vida profundas. Además de ser muy maniático con el orden.
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Tener un perfil de víctimas determinado que estará relacionado con tu trauma.
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Conseguir que te pongan un nombre, para eso será necesario dejar algo que te identifique, una marca en las víctimas, un objeto o un estilo de matar peculiar.
Por ejemplo: El Asesino Escultor. Leer más…
Arendth contra el Fcbk
AVISO: Aunque parezca extraño una parte del título del post, se ha intentado evitar problemas de uso indebido del nombre por parte de esta red social, problemas que ya se han dado en otros lugares y que este humilde blog no puede hacer frente.
Puede que se haga raro que teniendo en cuenta que esta autora esta muerta, Hannah Arendth ya advirtiera treinta años atrás de lo que se esta produciendo en nuestra sociedad actualmente. Lo social ha invadido por completo las esferas de lo privado y lo político. ¿Es un progreso o un error?
Muchos han sido los debates entorno a las redes sociales sobre sus pros y contras. Entre los puntos a favor tenemos el hecho indiscutible de que la información, opinión y saber de difícil acceso mediante los medios de comunicación ordinarios son ahora mucho más cercanos, aunque esto lleve a una sobresaturación de la información. Aún así centrémonos en la teoría de las esferas que conforman la vida según Hannah Arendth.
¿Porqué se puede considerar que esta filósofa estaría en contra de las redes sociales?
Según ella, la vida antigua se conformaba por dos esferas, la esfera de lo público, con el Ágora como edificio representante, y la esfera de lo privado, con la casa como edificio representativo. Por lo que se refiere a la esfera de lo público, es aquél espacio específicamente humano donde se daba la vida política, el diálogo sobre la vida en la polis. En cambio el ámbito de lo privado era el espacio de la procreación, la gestión y la subsistencia, el lugar donde se daba la vida familiar. Con el paso de la historia apareció una tercera esfera en la vida, la esfera de lo social.
Esta esfera de lo social ha ido creciendo desde el auge de las sociedades capitalistas liberales de tal forma que ha absorbido las otras dos esferas, dejando lo privado en la intimidad y lo público-político en mera gestión de los recursos, que en la vida clásica era del ámbito privado. Esta era la situación que se daba en el 1970, que Arendt consideraba un grave error ya que las dos esferas de la vida antigua dejaban de existir en pro de lo social. Leer más…
Entrevista a José Manuel Bermudo sobre el Movimiento del 15-M

Plaza del Sol de Madrid en plenas reivindicaciones.
Hoy en Rupcultura tenemos el placer de publicar la entrevista que le hicimos a José Manuel Bermudo; Catedrático de la Facultad de Filosofía de la Universitat de Barcelona, profesor de Filosofía Política en la misma; en relación a la situación política y social que se generó a partir de las reivindicaciones del movimiento social del 15-M.
- ¿Por qué cree que llegamos a este momento de reivindicación escenificado en el movimiento ‘Democracia real YA’ y sus acampadas multitudinarias?
¡No está mal la pregunta!. Saber por qué estamos aquí es algo así como descifrar el sentido de la historia. Con certeza no lo sabremos hasta que el proceso haya revelado todo su sentido y contenido, hasta que haya cerrado su aparición en la historia; y esto no será a corto plazo. Entiendo que queramos saber su verdad. Pero la ciencia, que sólo se legitima en su potencia predictiva, no ha podido hacerlo, no ha sabido preverlo; la filosofía, que sólo puede aspirar a comprender, ha de esperar al atardecer. Nietzsche dijo algo así como que “no hay mundo, sólo interpretaciones”; la avalancha de interpretaciones del “movimiento” (esta palabra me trae horribles recuerdos) conocido como 15-M (o “Democracia real ya”) avalan la tesis nietzscheana. Incapaces de comprender nuestro mundo, lo sustituimos con un caos de representaciones diversas, fragmentadas y contradictorias. Los relatos improvisados, más que revelar la esencia del proceso acaban por ocultarlo y sustituirlo por ficciones. No me sumaré, pues, a esa inflación de puntos de vista, tan del gusto de nuestra cultura postmoderna. Prefiero esperar al atardecer, a la hora de Minerva, que parece el tiempo de la filosofía. Es bueno resistir la tentación de simplemente opinar y con urgencias, auténtico modo de vida impuesto por esta sociedad y bien ejemplarizado en la hegemonía de los mass-media.
La aurora –y ahora estamos en ella- es para vivirla;
el momento del pensar ha de esperar a que aparezcan las sombras. En todo caso, lo importante es que hemos llegado. Una brecha se ha abierto, y aunque la reparen dejará el zurzido, siempre más frágil.
- ¿Qué papel ha jugado en este despertar colectivo textos como ‘Indignaos’ del francés Hessel? ¿Qué otras referencias o sucesos podríamos señalar como incitadoras de tales movimientos de queja?
No sé cuántos “indignados” pueden haber leído el libro de Hessel. Me inclino a suponer que muy pocos. Si éstos no estaban previamente indignados, la lectura no activaría en ellos un gran “cabreo”; y si lo estaban, pienso que no habrán acabado el libro, excesivamente blando y moralizante. No veo ese texto como elemento activador de esta rebelión, sin duda más compleja y mixta. Lo veo, si quieres, como un síntoma de lo mismo, como una manifestación más del problema, pero no como causa de esta revuelta. Hay un problema de fondo que se irá desvelando cuando despliegue su fuerza y se manifieste en mil formas distintas (y el libro de Hessel y “Democracia real ya” son dos de esas manifestaciones, sólo dos, aunque cada conciencia se crea el sujeto histórico que dirige el proceso). Ahora bien, el mal no debe confundirse con sus síntomas, ni identificarse en interpretaciones precipitadas de éstos. En los últimos años hemos visto revueltas en barrios de París, desesperación en las calles griegas… Y, aunque más silenciosas, estas muestras de hastío, de desafección hacia las instituciones y los “agentes sociales y políticos”, inundan nuestra vida cotidiana. Y será esta “mala-hostia” generalizada y difusa la que mueva la historia, estoy convencido; y no libros o revueltas que sólo son ocasiones o manifestaciones de ese desarraigo social. No es difícil ver, en libros o movimientos como el 15-M, que el rechazo tiende a concentrase en la política, en la denuncia de la “corrupción” (en sentido maquiaveliano y en el otro) de las instituciones y los agentes. Personalmente tengo la impresión de que la política, en su versión liberal democrática, está muy enferma, tocada de muerte. Y eso se manifiesta en el hastío, la desafección, la despolitización, la generalizada sospecha de corrupción y esterilidad… Si ponemos entre paréntesis la Monarquía, y seguramente por pequeñas perversiones insondables de la naturaleza humana, no hay institución económica, política o jurídica que se salve. Esto no puede provocarlo un libro como el de Hessel; al contrario, explica reflexiones morales como ésta.
Poder y Autoridad
Autor: Lope de Sosa
En el idioma castellano “autoridad” y “poder” son términos prácticamente sinónimos, más aún si se aplican a la política. Si dudamos de lo que es obvio, podemos asegurarnos consultando estos vocablos en el diccionario de la Real Academia Española. Pero las palabras, como los seres vivos, nacen, cambian, se enriquecen o corrompen, y en ocasiones mueren; y esta especie de andadura evolutiva se manifiesta claramente en las dos que encabezan el título.
Ambas tuvieron su origen latino, en los remotos tiempos de la re publica romana. Se entendía entonces como potestas la facultad que tenían los magistrados para ejercer sus funciones de gobierno; la de los pretores para emitir edictos legislativos, o las decisiones ejecutivas de los cónsules. La potestas tenía su máxima expresión cuando se ejercía cum imperio, es decir, con derecho a decidir sobre la vida o muerte de los ciudadanos, poder extremo limitado por fortuna a los cónsules en campaña de guerra o a los dictadores en momentos de grave riesgo para el estado. El significado de auctoritas era entonces bien distinto. No era un poder sino el prestigio que la experiencia otorgaba a los ancianos (seniores) y les capacitaba para servir de modelo ético a la comunidad y para dar consejos políticos. Era una capacidad que se reconocía a los senadores para aprobar dictámenes consultivos y la cualidad exigible a los magistrados que desempeñaban funciones religiosas como los miembros de los colegios sacerdotales encabezados por el pontifex maximus. En resumen, la potestas era un derecho político reconocido al magistrado, mientras que la auctoritas era el poder moral que otorgaba el prestigio personal.
Julio Cesar, en los momentos de peligro durante las batallas, solía desmontar de su caballo y se colocaba entre las filas de sus legionarios asumiendo junto a ellos el riesgo de la derrota, y con este tipo de gestos se ganó la autoridad militar y la fidelidad de sus tropas, pero no consiguió una autoridad política suficiente, y esto le costó la vida. En cambio su sobrino Octavio disfrutó de una auctoritas precoz la cual le permitió reformar el caduco régimen republicano dando paso así al imperio y eso de forma paulatina, mediante el respeto aparente de las antiguas instituciones. Es significativo a este respecto que rechazara el título de rex, odioso para los romanos, y adoptara el de princeps senatus, es decir, príncipe o primero entre los senadores, aquellos que gozaban de prestigio o autoridad política.





